USOS MEDICINALES DE LA VID SILVESTRE

uso medicinal de la vid silvestre

Presentamos un interesante estudio sobre los usos médicos y tradicionales de la vid silvestre, una liana que se ha utilizado desde el Paleolítico hasta finales del siglo pasado como herencia de la cultura griega clásica en diferentes usos tradicionales.

Autor: C.Ocete,R.Ocete,M.Lara,G.Renobales, J.M.Valle, A.Rguez-Miranda,R.Morales

La investigación destaca la falta de conocimiento sobre los usos tradicionales de la vid silvestre como relevante recurso fitogenético y su amenaza por la gran cantidad de impactos humanos. 

El uso medicinal de productos obtenidos de la vid silvestre, conocidos desde la Grecia clásica, se ha mantenido en la península ibérica prácticamente hasta mediados del siglo pasado en zonas rurales aisladas. Sin embargo, las referencias históricas son muy escasas y los recuerdos sobre estos usos ya están muy diluidos debido al abandono de su utilización a lo largo de los años. 

Usos medicinales de la vid silvestre

Un uso habitual es el «agua de lloro» de la vid previo a la brotación para aliviar el eccema y las erupciones cutáneas, debido a sus propiedades antiinflamatorias y curativas. También se ha aplicado como colirio para combatir la conjuntivitis y la queratitis. Tras la caída de las hojas en otoño y el descanso invernal, cuando la temperatura del suelo ronda los 10ºC y se activan otros factores climáticos, las raíces empiezan a absorber agua y nutrientes del suelo. Este flujo de presión de la raíz se dirige hacia las ramas. 

El agua del lloro de la vid alivia eccemas, se usaba como colirio y tiene propiedades antiinflamatorias y diuréticas

 

Si se produce un corte intencionado de las mismas, se inicia la denominada etapa del lloro, previo al desarrollo de las yemas. Según la investigación, en hábitats naturales, esta exudación de savia es bastante abundante en el caso de las vides silvestres asentadas en suelos con gran disponibilidad de agua, como bosques de ribera o zonas con niveles freáticos muy bajos. Este líquido tiene acción diurética cuando se bebe.

El mosto de las bayas inmaduras, llamado “agua de agraz”, se ha utilizado como tónico, por sus propiedades de limpieza del hígado y para tratar afecciones digestivas. Las hojas se han empleado principalmente para reducir el edema, particularmente en las piernas y como antihemorroidales y para trastornos de la menopausia. El vinagre ha venido utilizándose para limpiar y desinfectar heridas de personas y animales.

Los extractos obtenidos de la maceración de las hojas molidas con agua se utilizaron, hasta la posguerra, para reducir la hinchazón de las piernas en personas mayores en el valle de Carranza, alrededor de la montaña de Gorbea y a lo largo del valle del río Arratia, provincia de Bizkaia, País Vasco. Asimismo, en caseríos situados en los alrededores de Urkiola y otros parajes próximos a la localidad de Durango. Un procedimiento similar también se utilizó en la Sierra de Cádiz para curar las heridas de los gallos de pelea hasta la década de 1960.

La vid silvestre

La vid silvestre fue llamada labrusca por Virgilio (siglo I), voz que se ha conservado en lenguas romances como el español, portugués e italiano y bajo el nombre de labrusque en francés. En España se conoce popularmente como vid silvestre en la mayoría de las regiones. En Andalucía también como parrón bravío o parrón moruno, en los Montes de Toledo como parreña, en Extremadura como parra soteña y como uvas soteñas en Albacete. En el País Vasco como uvillas, zozo mahatsa y basamahatsondoa. En Cataluña como llambrusca, parra llambrusquera y vinya.

vid silvestre

Localización de los usos farmacológicos tradicionales de la vid silvestre recopilados en la Península Ibérica

 Las ramas, dada su gran flexibilidad, se utilizaron históricamente para la fabricación de cuerdas

Por otro lado, el botánico Clemente y Rubio dio dos nombres diferentes a ambos tipos silvestres de vid que crecen en La Algaida, un hábitat natural situado entre la localidad de Sanlúcar de Barrameda y la desembocadura del río Guadalquivir, provincia de Cádiz. Uno de ellos era virgiliana, dedicado a la memoria de Virgilio. La otra garabatona, derivada de garabato, palabra de origen árabe, debido a la gran sinuosidad del margen de la hoja. La parra silvestre en la Sierra de Cazorla, provincia de Jaén, tiene también el nombre de parra garabateña que concuerda con el nombre que empleaba Clemente hace 200 años. En Portugal se conoce como videira brava, videira selvagem y parreira.

Las uvas silvestres también se han utilizado como aditivos para el vino o como conservantes. Además de las frutas, también se han utilizado otras partes de la planta. Las ramas, dada su gran flexibilidad, se utilizaron históricamente para la fabricación de cuerdas, como las que utilizaba la Armada Española. En los Montes de Toledo se utilizaban tallos rectos para producir cayados (bastones de los pastores). Las vides silvestres también se han utilizado en España y otros países como portainjertos naturales.

Los componentes químicos más representativos de estos productos han sido consultados en tratados de farmacia, medicina, viticultura y enología para comprobar si los usos tradicionales han sido validados farmacológicamente. 

La investigación sobre la vid silvestre

Una conclusión genérica del estudio es la necesidad de promover la conservación de este conocimiento para ayudar a aumentar el interés social en este recurso fitogenético amenazado.

Parte importante de la investigación ha sido la exhaustiva búsqueda bibliográfica en la literatura relacionada con la farmacopea desde el siglo XVI hasta el presente. También, podrás encontrar referencias sobre la composición química de diferentes partes de la vid y sus efectos médicos.

Paralelamente, se ha desarrollado una investigación en los archivos de diferentes localidades, que se ha complementado con los testimonios de historiadores, antropólogos, personal sanitario y encuestas a personas mayores del ámbito rural en diferentes regiones de España y Portugal, donde todavía se conservan algunas poblaciones relictas de vid silvestre.

 


El estudio fue publicado por Anales del Jardín Botánico de Madrid

Puedes descargar el estudio completo

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